16.4.12

Un Borbón en Botswana



Sobre la decadencia (¡la décadence!), he recordado estas agudísimas reflexiones que hace Nietzsche en Crepúsculo de los ídolos. Él escribe "partido", pero podría haber escrito "Rey":

El lector de periódicos dice: con tal error ese partido se arruina. Mi política superior dice: si un partido comete tales errores es porque está acabado –ya no posee su seguridad instintiva. Todo error, en sentido estricto, es consecuencia de una degeneración de los instintos, de una disgregación de la voluntad: con esto queda casi definido lo malo.
Y podría haber escrito "España"; o el nombre de cualquiera de nosotros. A continuación, Nietzsche caracteriza lo ascendente:
Todo lo bueno es instinto –y, por consiguiente, fácil, necesario, libre. El esfuerzo es una objeción, el dios es típicamente distinto del héroe (en mi lenguaje: los pies ligeros, primer atributo de la divinidad).